Purgar radiadores. Mejora la eficiencia, cada invierno, de tu instalación de calefacción.

Radiador

Muchas personas cuentan con instalación de calefacción en su casa. Una sencilla caldera mural y unos radiadores. No todos entienden perfectamente el funcionamiento del sistema, y es sencillo en realidad.

La caldera calienta un fluido en un recipiente cerrado. Luego envía dicho fluido a los radiadores. Estos se calientan con el fluido y hacen lo propio con el ambiente.

La caldera y los radiadores forman un circuito cerrado. Ninguna cantidad de fluido se escapa de ahí. Si te han instalado la calefacción hace 20 años. El fluido lleva ahí encerrado todo ese tiempo. Nadie lo tiene porque haber cambiado. El fluido que se utiliza no es gas, ni electricidad.

Por lo tanto y para que quede claro. Los radiadores no llevan electricidad ni gas. Los radiadores de una instalación de calefacción habitual solo llevan fluido. Fluido que se calienta en la caldera y se enfría en los radiadores. Por ser barato, se utiliza como fluido el agua. Podría utilizarse por ejemplo aceite, o vapor, pero el agua es más barata y fácil de encontrar.

Los radiadores y la caldera forman un circuito de agua cerrada, no debe confundirse esa agua (fluido) con la que sale por los grifos o la ducha. La caldera tiene dos partes diferenciadas. Un parte se destina a la calefacción y otra al agua de consumo humano.

Una de las cosas que le sucede al fluido que se mantiene durante 20 años, por ejemplo, encerrado entre la caldera y los radiadores es que forma aire. Si, se forman pequeñas burbujas de aire que comparten el espacio con dicho fluido. Ese aire tiene un aspecto negativo: que es muy aislante.

Tienes un radiador que básicamente es una tubería de fluido muy intrincada. Por dicha tubería va pasando el fluido muy despacio, para que ceda su calor al ambiente. Y si en el medio de ese fluido hay una burbuja se va constituir en una zona de aislamiento. Si tienes un radiador de una superficie determinada, la burbuja de aire reducirá dicha superficie. Y esas burbujas de aire son molestas, no te creas. Es difícil sacarlas de ahí.

Todos los radiadores cuentan con purgadores (o deberían). Algo tan fácil como una pequeña tuerca en la parte superior, en una esquina. Muchos son automáticos, ellos solos se encargan de expulsar el aire, aunque a veces fallan por su sencillez.

Un buen plan de mantenimiento fácilmente realizable por el usuario sería recorrer todos y cada uno de los radiadores de su vivienda abriendo el purgador. Al abrirlo, con cuidado, debería escuchar un pequeño escape de aire y posteriormente el goteo del agua. Una acción que recomiendo realizar al principio del periodo de calefacción, cada año.

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