Sanciones, multas, suspensiones y otros efectos de las inspecciones de instalaciones.

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Las cosas no volverán a ser lo que eran en el ámbito de las instalaciones de seguridad industrial. Ni la calefacción, ni el gas, ni la climatización, ni los equipos a presión, ni nada.

Autorización administrativa previa. Hay algunas instalaciones que no puedes realizar, no tienes el derecho de hacerlas, hasta que te lo dan. Por ejemplo las líneas de alta tensión, regladas por el reglamento RD 223/2.008. Si quieres hacer una, por el campo o la montaña, tienes que pedir a la administración pública competente que te deje. Es normal, puedes ocasionar problemas a muchas personas. Una línea eléctrica puede fácilmente prolongarse varios kilómetros. Incluso aunque fuera una estación de transformación, o una línea de evacuación o cualquier otro tipo de infraestructura eléctrica regulada por el RD 337/2.014 de alta tensión. Siempre estás obligado por el RD 1955/2.000, que está por encima en cuestiones de autorización.

Desde el punto de vista regulatorio se ha valorado la autorización como de tal importancia que se realiza en tres fases.

  • Autorización administrativa previa. Presentando un anteproyecto de lo que se quiere hacer para que se pueda valorar correctamente el alcance de la actuación.
  • Autorización de construcción. Esta vez con el proyecto. Definiendo exactamente lo que se va a hacer.
  • Autorización de explotación. Acabadas las obras se realizan las pruebas, verificaciones e inspecciones pertinentes y se pone en servicio la instalación.

¿Qué lío? Aún hay más.Si quieres vender o traspasar una instalación así, o incluso cerrarla, tienes que pedir autorización. Sin obviar que debes pasar previamente por el trámite de evaluación ambiental.

Autorización administrativa

De este modo mucha de la responsabilidad corresponde a las administraciones públicas. Si se autorizan los anteproyectos y los proyectos es porque se ha hecho un estudio considerable y en profundidad de los mismos. Mantener este tipo de estructura para una simple instalación de calefacción de un edificio es insostenible.

Por eso ya no se da el alta, ni se legalizan las instalaciones. Ningún estamento público tiene que comprobar si lo que el técnico de turno ha hecho es correcto. Solo se presentan los papeles, o se registran las instalaciones, en el registro regulado en el artículo 11 del Decreto Legislativo 1 del 2.015 de Galicia.

¿Cómo nos aseguramos todos que se hacen las cosas bien?

Para eso están las inspecciones. Todos los reglamentos técnicos de instalaciones de seguridad industrial establecen regímenes de inspección. Ordinarias: previas, periódicas o debidas a planes y extraordinarias: por denuncias o accidentes.

Los encargados de realizar las inspecciones son siempre funcionarios adscritos al órgano competente de realizar la citada vigilancia, o bien personal experto, independiente e imparcial de organismos de control, creados tal como indica el artículo 40 y siguientes del RD 2200/1.995. En cualquier caso, actúan como agentes de la autoridad y sus informes tienen la consideración de presunción de veracidad.

Existe la obligación para la consejería correspondiente de efectuar planes de inspección, consistentes y sistemáticos cada dos años como máximo. El resultado de la inspección puede ser:

  • Retirada del mercado de un producto o servicio que no cumple las reglamentaciones que son exigibles.
  • Suspensión de la actividad y cierre del establecimiento si este supone un riesgo grave e inminente para la seguridad de las personas, bienes y medio ambiente.
  • Inicio de un procedimiento sancionador que puede acarrear diferentes consecuencias.

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Muchos piensan que las multas es lo que tiene que preocupar. Pero es solo una parte del pastel, quizá la más pequeña y la primera, por eso es la más conocida. Alguna de las obligaciones que pueden poner son:

  • Multa por incumplir.
  • Obligación de reparar los daños.
  • Obligación de devolver a su estado actual.
  • Multas coercitivas si no se repara el daño y sigue existiendo.
  • Retirada de carné o habilitaciones profesionales.
  • Cierre del establecimiento.
  • Retirada del producto del mercado.

Cada uno de los diferentes reglamentos técnicos desgrana las posibilidades y sus responsabilidades, aunque al final siempre recaen en los mismos, en todos.

La responsabilidad primera de las instalaciones es del titular, que debe mantener y conservar siempre en perfecto estado de uso y sin que ocasionen daños o riesgos graves. Los instaladores, los ingenieros proyectistas, los organismos de control y el resto de agentes de la cadena productiva. Por último, los fabricantes de productos, importadores y distribuidores que también se llevan su parte de responsabilidad.

No pasa nada,….,nunca. Es lo que siempre me decía un ingeniero, como yo, de la vieja escuela. Estaba acostumbrado a evitar la responsabilidad. Para mi es de tal importancia la responsabilidad que no se puede dejar las instalaciones a cualquiera que entre por la puerta. Agentes responsables y con clara estrategia de cumplimiento de la normativa es la única elección posible.

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