Dar de alta la calefacción, el gas o la luz.

Dar de alta instalacion calefaccion legalizar tramitacionQuieres ir a una compañía suministradora a contratar el gas, electricidad u otro combustible (gasóleo por ejemplo), ¿qué papeles te van a pedir?

En  España tenemos un sistema que garantiza que la seguridad de las cosas que nos rodea sea adecuada. Son los reglamentos de las instalaciones. El que quiere montar un cable tiene que hacerlo según unos criterios técnicos; el que quiere instalar una tubería igual; el que quiere montar un depósito de gas. Cualquier persona o empresa debe seguir unas determinadas directrices.

Todos los reglamentos de instalaciones dicen:

No se podrá suministrar energía sin la presentación del correspondiente certificado de instalación por el titular ante la compañía.

Por eso hay que dar de alta las instalaciones. Si tienes una caldera de gas tienes que tener un certificado de gas y un certificado de calefacción. Si tienes calefacción a gasóleo, tienes que tener un certificado para el depósito (si es mayor de 1.000 litros) y otro para la calefacción.

Los certificados de las instalaciones hay que comunicarselos al órgano competente de la comunidad autónoma.

Por eso la gente cree que se dan de alta. No es verdad, las instalaciones no se dan de alta al presentarlas en la Delegación de Industria de la Xunta de Galicia (por ejemplo). Las instalaciones no se dan de alta. Se registran.

Ponte por un momento en el lugar del que hace las leyes. Eres el presidente del gobierno y un miércoles te levantas por la mañana y a causa de un incendio se ha quemado un barrio entero de Vigo, y han muerto 3 personas ¿Qué haces?

Leyes, haces leyes. En concreto reglamentos técnicos. La ley podría decir que todas las bombonas de butano tienen que pasar una inspección del Ministro de Interior y del de Defensa…eso es pasarse un poco.

Así que te montas un sistema, complicado de caray, que permite tener todas las instalaciones bajo control, básicamente:

  • Hay instalaciones que no hay que hacer nada más que montarlas. Lo puede hacer cualquier persona sin ningún tipo de cualificación profesional. Por ejemplo, la fontanería (gran error de la normativa actual).
  • Hay instalaciones que el señor/a que las instale debe responsabilizarse de que estén bien hechas y siguiendo la norma. Por ejemplo, las instalaciones de gas con una sola bombona. Luego ya se organizará un sistema de revisiones e inspecciones.
  • Hay instalaciones que el señor que las monta debe estar controlado por un técnico competente (Ingeniero, como yo). Cada uno responsable de lo suyo. El respeto de ambos a las sanciones asegurará que las instalaciones se monten mejor y más seguras. Por ejemplo, una instalación de calefacción centralizada.
  • Hay instalaciones que además del instalador y el proyectista, deben ser inspeccionadas por otro técnico más, independiente, que confirme que todo está correcto. Por ejemplo, la instalación eléctrica de un local de pública concurrencia.
  • Hay instalaciones que además de ser complicadas, afectan a la propiedad de las personas, o bien preocupan a la población, o bien se aprovechan de determinados recursos que se acaban con el paso del tiempo. Por ejemplo, una línea eléctrica de alta tensión, una mina de piedra, una central nuclear.

Este tipo último son las únicas que se dan de alta. En este caso se debe solicitar una autorización de la administración pública competente. En ocasiones hay que pedir varias autorizaciones; administrativa; de construcción; de explotación; de cambio de titular; de cierre; de desmantelamiento.

Nuestro sistema legal por lo tanto se reserva el derecho de autorizar, dar el visto bueno, dar de alta algunas actuaciones. El problema que tiene que la administración pública autorice las actuaciones es que debe garantizar unos plazos de información y consulta, por lo que en general, los trámites se demoran, son lentos.

La ley Omnibus, entre otras, intenta lograr la liberalización del mercado de servicios. Si cada vez que queremos abrir un negocio tenemos que esperar a que la administración nos diga que está bien nuestra idea y que podemos hacerla….nos aburrimos.

Por eso la normativa tiende a responsabilizar al usuario, titular, instalador o agente implicado en la actuación. Puedes hacer lo que te de la gana, después firmas varios papeles en los que dice que cumples la ley y ya está.

¡Ah, vale! Hago lo que me da la gana y firmo (piensa el tramposo).

No supondría ningún problema si no te pusieran una sanción, o te enviaran a la cárcel por fraude.

Cuando un usuario o titular de una vivienda o local comercial selecciona a un instalador está depositando la confianza en él, para que realice las instalaciones en las condiciones técnicas y garantías de seguridad adecuadas. 

Por eso en todos los reglamentos técnicos dice:

Que el órgano competente de la comunidad autónoma registre la instalación no significa su adecuación técnica, ni la aprobación de las características de la misma. No se da de alta, no se legaliza, no hay que esperar al que el funcionario de turno nos diga que está bien hecha. Ese no es su problema. El funcionario debe tomar los papeles que hagas y guardarlos nada más.

Ya habrá otros funcionarios que realicen inspecciones (en ocasiones dentro de planes y programas anuales de inspección) y esos son los que buscarán responsables y sancionarán o paralizarán la instalación.

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